English translation: https://ascd.org/blogs/what-a-dump-truck-and-sports-car-can-teach-us-about-ai
Durante cientos de miles de años, el razonamiento complejo y la resolución avanzada de problemas fueron dominio exclusivo de la inteligencia humana. Cuando surgía una tarea cognitiva de alto nivel, eran las personas quienes la resolvían.
Hoy, sin embargo, los seres humanos ya no tenemos el monopolio de la inteligencia.
La inteligencia artificial (IA) ha demostrado ser capaz de superar a la inteligencia humana en una amplia gama de tareas cognitivas, desde la comprensión lectora y la clasificación de imágenes hasta la traducción de idiomas y la conducción segura.
Esto no significa que la inteligencia humana haya perdido relevancia. Por el contrario, como humanista digital, creo que nunca ha sido tan esencial. No obstante, esta realidad nos plantea un escenario nuevo: por primera vez en la historia, debemos reconocer que existen tareas para las cuales el cerebro humano no está realmente optimizado. Durante mucho tiempo las realizamos simplemente porque no había una alternativa mejor. Aceptar esto requiere, sin duda, una dosis de humildad.
Elegir la herramienta adecuada para cada tarea
Imagine un camión de carga y un auto deportivo estacionados uno junto al otro.
Ambos tienen fortalezas y limitaciones distintas, determinadas por su diseño. Si quiero recorrer una larga distancia de forma eficiente y cómoda, el auto deportivo es la mejor opción. Si necesito transportar una carga de rocas por la ciudad, el camión de carga resulta claramente superior. Hoy contamos con dos tipos de inteligencia, la humana y la artificial, y, al igual que con estos vehículos, debemos reconocer cuál es la más adecuada para cada tarea.
Comencemos con el auto deportivo, que representará a la inteligencia humana. ¿Cuáles son aquellas responsabilidades exclusivamente humanas que no deberían delegarse en la inteligencia artificial? Pensemos en el discernimiento, la construcción de relaciones, la creatividad, la empatía y el humor: aquello que nos define como personas.
Ahora observemos el camión de carga de la IA. ¿Cuándo sería la mejor opción? Pensemos en tareas como resumir rápidamente grandes volúmenes de información, reconocer patrones, generar múltiples posibles soluciones a un problema o crear representaciones que nos ayuden a visualizar ideas complejas.
En el proceso de distinguir entre el auto deportivo y el camión de carga, es natural que a veces nos equivoquemos. Recientemente, mi hijo pasó varios días en su clase de Lengua aprendiendo a dar formato manual a referencias en estilo MLA.
Esa tarea no es un uso óptimo del cerebro humano. Aunque bien intencionada, su profesora estaba pidiendo a sus estudiantes que usaran un auto deportivo para realizar el trabajo de un camión de carga.
También podemos equivocarnos en el sentido contrario. Un estudiante al que se le pide desarrollar su propia opinión sobre los derechos de la ciudadanía en una clase de educación cívica podría fácilmente escribir en una herramienta de IA: “¿Qué derechos deberían tener los ciudadanos?”. Pero si el objetivo es que el estudiante construya su propia postura, entonces acaba de usar un camión de carga para hacer el trabajo de un auto deportivo, perdiendo la oportunidad de desarrollar su propio pensamiento.
“El secreto para prosperar y sobrevivir en un mundo con IA es saber cuándo sería irresponsable delegar una decisión o tarea clave a la IA y cuándo sería irresponsable no hacerlo.”
Es importante señalar que la decisión sobre qué “vehículo” usar también depende del contexto. Si estoy investigando sobre edición genética y necesito acceder a un artículo fundamental escrito por un biólogo italiano, usar la IA para traducirlo sería un uso inteligente del camión de carga de la IA. Sin embargo, si mi objetivo es aprender a hablar italiano, dejar que la IA traduzca todo por mí no sería de mucha ayuda.
Y esto me lleva a mi punto final. “El secreto para prosperar y sobrevivir en un mundo con IA es saber cuándo sería irresponsable delegar una decisión o tarea clave a la IA y cuándo sería irresponsable no hacerlo.”
Al adentrarnos en este nuevo futuro, ojalá tengamos la valentía de conservar las tareas que son verdaderamente humanas y la humildad de dejar atrás aquellas en las que, en realidad, nunca fuimos tan buenos.





